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martes, 8 de diciembre de 2009

EL VIAJE Y LOS AMIGOS


Este artículo se lo quiero dedicar a una de las personas que conocí en la primera etapa romana, y que, sin hacer ruido, sin grandes arrebatos, despacio, con calma, se ha convertido en un amigo de verdad. Esto va dedicado a mi amigo Claudio, ya que después de mucho esperar, he venido a su casa, a Suiza, a Basilea, donde el tiempo parece que marcar las horas de forma diferente, donde el orden y la organizacion son realidad. Suiza no es como los demás sitios que visité. Aquí se respira un aire diferente, de orden, de respeto, de ciudadanía, de educación, que para uno que viene de un lugar como Roma, como Italia en general, es verdaderamente un choque bastante violento. Da la impresión que la educacion en esta zona es otra historia diferente, otra historia que funciona. Claudio, con el que siempre he compartido una pasion desmesurada por la Città eterna, me dice que esto no es para tanto, que la vida aquí es gris, que falta alegría en la gente. Que el sur tiene algo, sobre todo desde el punto de vista humano, que hace que la vida cobre otra dimensión. Creo que para mí, tras una etapa de caos, no vendría mal un poco de vida organizada. No vendría mal una etapa en Suiza...
Estos días, paseando, he pensado tanto en aquellas personas que hace ya varias décadas decidieron dejar su pueblito español, donde el hambre no daba tregua y, maleta en mano, emprendieron el camino al corazón de Europa, a esta tranquila Suiza, donde, a pesar de todo, no me cabe la menor duda que en muchos momentos bañaron estas tierras de recuerdos, anhelos, lágrimas y melancolía, aunque bien es cierto que aquí, muchos de ellos, lograron integrarse y sentirse personas por vez primera en sus vidas. Supongo que en eso tendran algo que ver la gentes de estos lares.
Siempre admiré de Claudio su transparencia y su honestidad, su sinceridad y su autenticidad. Es un privilegio sentirme agraciado con su amistad, y él sabe que cuenta con la mía de manera incondicional.
Gracias Claudio y Miriam por abrirme las puertas de vuestra casa, donde me he sentido como en la mía. Gracias Grande Claudio por las horas de charlas infinitas, gracias Grande Claudio por estar tantos años después ahí.
Eso sí, amigo, te prometo que no pienso desistir y un día conseguiremos tener una jornada de esquí sin incidentes. Nuestra deuda sigue pendiente, amigo.

lunes, 21 de septiembre de 2009

FESTIVAL DE FLAMENCO DE ROMA

Ya hace más de dos años que comencé mi segunda etapa romana. Cuando aparecí por aquí, una de las primeras cosas de las que me tuve que hacer cargo fue el Festival de Flamenco de Roma. Aquello fue todo un soplo de vida para mí, aire fresco, viento del sur, de mi sur, entrando en riada por todos los rincones de mi mundo romano. El cartel era de ensueño. Roma escenario para dejar que las voces más flamencas dijesen con sus quejíos todo lo que mi Andalucía lleva dentro. Cante para despertar los sentidos de la adormentada capital del viejo Imperio...
Y este año he vuelto de nuevo a trabajar en este Festival que para mi es una de las cosas que más me llena de todo lo que hago por aquí. Este año el cartel estaba lleno de grandes artistas y, sobre todo, grandes promesas, y he tenido la suerte de vivir algunos de los momentos con mayor magia que haya jamás vivido en esta ciudad. He visto inundar de lágrimas la sala Santa Cecilia con los cantos de El Cigala, bailar a Fuensanta La Moneta, garra, fuerza, pasión y sentimiento, escuchar el maridaje con el Jazz de la mano de Perico Sambeat, acompañado de Gerardo Núñez, uno de los que hace brotar a borbotones melodías flamencas con su guitarra. Espectáculo. El jueves pisó las tablas de la Sala Petrassi mi paisano "El Pele", y con esa voz privilegiada, cantó gustándose, entregao, arropado por su fiel escudero "Patrocinio hijo y "Niño Seve", la caja del Isra, el chelo de Irene, en su primer concierto flamenco, y los coros celestiales de Sandra y Macarena, dos voces que venidas de Huelva llenaron de compás, gusto y aire de las Marismas el pequeño caparazón inventado por Renzo Piano. Soleá apolá, alegrías, tangos, malagueñas... y Roma a estas alturas entregaita a la fuerza del Flamenco. Esta noche se convirtió sin quererlo en la noche más especial. Sin darme prácticamente cuenta me vi rodeado de flamencos, entre risas y fandangos de Huelva que me sonaban a gloria, viendo al bueno de Luca, el napolitano de Roma loco por las sevillanas, con la sonrisa que llenaba su boca, la sonrisa del que está viviendo un sueño. La noche siguió entre tertulia, cantes al oido, sonrisas y complicidad bajo un cielo que contenía sus ganas de llorar. No se puede pedir más.
El domingo Sevilla llenó la Piazza Navona de Flamenco. Yo miraba y me preguntaba qué tiene que sentir un cantaor o una bailaora en un escenario como ese, lleno de magia, auténtico entre lo auténtico, único. Yo desde la plaza disfruté como un loco al son de la soleá... En Roma quedarán escondidos por los rincones los ecos flamencos de Andalucía. Ahí queda eso...

viernes, 21 de agosto de 2009

VACACIONES DE VERANO PARA MÍ

Este año ya se han acabado las vacaciones, y con el verano se van al rincón de la memoria muchos retazos, muchos recuerdos de momentos inolvidables. Como en un intento de recapitulación de todo lo vivido, voy a citar los aquellas cosas que han valido la pena que, aunque se que no las olvidaré fácilmente, nunca viene mal plasmarlas por escrito, así podré volver a ellas cada vez que me sienta sobre la espalda la soledad:


BILBAO

Primera parada. Visita familiar, días que recordaré por los nervios previos al matrimonio y por los paseos que me han ayudado a redescubrir esta ciudad. Y como no, vivir otra vez la pasión de la buena mesa, del buen comer. Menú del día: Esparragos blancos en crema de espinacas con queso gratinado, ensalada tibia de bogavante, Merluza frita (a la bilbaina), solomillo a la brasa (en su punto, como tiene que ser) y de postre, un suflé de chocolate caliente. Así da gusto. Volveré pronto a Bilbao para despedir a San Mamés, la Catedral y , si puede ser, con mi gran amigo Mario como testigo del momento.


CÓRDOBA

Fue llegar a Córdoba y sentir que el calor se cuela entre tus huesos, intensamente, pero para mi ésta es una sensación agradable. Ya estoy de nuevo en casita. Álvarito cumple años y lo celebra en la terraza de su casa, en la Madalena, con los amigos, y este año me ha esperado. Primera salida nocturna y, sin duda, la más entrañable. Mis amigos de toda la vida siguen conmigo a pesar de la distancia, a pesar de todos los pesares. Eso no sólo es algo anecdótico, son las raíces bien clavadas en el corazón de mi tierra.


LA BODA

Después de tanto nerviosismo familiar, tensión, y hasta algún que otro momento desagradable, llegó por fin el día en que se casó mi hermana. El sitio elegido, un patio de Bodegas Campos. Elección inmejorable. Momento entrañable de reencuentro, de sensaciones, de emociones. Creo que es la primera vez en muchos años que veo familia y amigos todos juntos. Y sonrisas, muchas sonrisas, que son las que me llevo en la memoria. Estas son las bodas que me gustan, las bodas familiares, las bodas de mi gente. Creo que no hacen falta muchas palabras para describir un moemento como éste...


SEVILLA

Dos días acogido en Sevilla por mis queridos Álvaro y Elena en el barrio de Nervión. Y uno en Carmona por la amiga Eli. Momento para revivir historias de taberna durante una tarde calurosa que no tenía fin. La taberna como lugar de encuentro, sin tiempo, donde la prisas se quedan en la puerta al sol tórrido del verano en la campiña sevillana. Historias, mil y una historías: "niño, ¡llena, que estoy fritito!", "¡ponte otra tapita de eso que está tan "güeno" y que tienes ahí escondío!"...Risas y más risas...Comer y beber con el ritmo de quien no tiene la más mínima intención de acelerar las cosas. 5 de agosto. Es verano en el corazón de Andalucía...


PORTUGAL

El coche como único compañero, carretera, música y conducir en busca de un pequeño pueblito en la costa de Portugal. Única referencia: Cabo Sardao. Allí esperan desde el día anterior Salva y Miguel con los que, después de muchos intentos, logro ponerme de acuerdo para pasar unos días juntos. Y creo que la cosa no ha podido estar mejor. Salva, mítico Salva, tiene su escondite en este rincón perdido del Alentejo portugués y lo quiso compartir con nosotros. Creo que es uno de los sitios que más me ha impactado de todos los que he conocido últimamente, seguramente la buena compañía ayuda a tener este tipo de sensaciones. Y hemos tenido Festival de Sudoeste, y cenas infinitas con sabor a Atlántico en "A barca", y calas recónditas donde sentirse grande y pequeño a la vez...Y hemos dormido a pierna suelta, con la brisa marina resbalándose por la ventana. Quizá, éste ha sido el único sitio donde he logrado desconectarme de todo, apagar el disco duro y disfrutar con la luz del sol y el perfume del océano. Ya pienso en volver de nuevo a la cala de vacas y la calita del pueblo...


MORENTE

Por segundo año consecutivo, Morente se ha convertido en agosto en un punto de encuentro para mis amigos y mi familia, aunque este año se cayeron del cartel los hermanos y algún que otro de los buenos amigos. Mi deseo es que se vuelva a repetir por muchos años. Tener en mi casa a los amigos es para mí uno de los placeres de la vida. Me encanta cocinar para ellos con leña a fuego lento, siempre sin prisa, y dejar a un lado el reloj y que el tiempo pase a nuestra espalda. Este momento de encuentro es algo que me da fuerzas cuando aquí el tiempo pasa sin más. Los buenos recuerdos sirven para llenar los momentos vacíos. La tercera edición de este perol ya está gestándose en mi cabeza...


CÁDIZ

Después de muchos años he vuelto a Cádiz. Y mi pasión por esta provincia sigue intacto. Esta vez ha sido en una situación diferente pues iba acompañado de tres amigas milanesas Claudia, Katia y Monica, que por primera vez pisaban estos lugares con parada en Arcos de la Frontera y Conil. Buen sitio y buena compañía. Conmigo mi pasión no puede ni el levante soplando día tras día, ni el calor ni, la kalima. Estoy entregaíto. ¡Qué pena estar tan lejos! Además, ese ratito con mis niñas Elena y Ana, y sus maridos, Jose y Rafa, fue otro momento para recordar. Que sí, que me tira mucho, que se me ve el plumero, que no lo puedo esconder. Y para soñar, paseito por Cádiz capital, ciudad para vivir...


Y ya estoy de regreso a Roma, de vuelta a mi realidad, de vuelta a mi mundo. En esta ocasión, el regreso ha sido diferente pues me esperaban en casa, con la mesa puesta, mi hermano y Ángeles, que estaban terminando sus vacaciones romanas, todo un lujo.
Ahora toca soñar con las mil y una cosas que me quedan por hacer y descubrir acá. Pero eso está todo por vivir...

lunes, 3 de agosto de 2009

PALABRAS PARA LA BODA DE MI HERMANA

En primer lugar, quiero agradeceros a todos, familiares, amigos y, sobre todo, aquellos que habéis tenido que cruzar la Península, por estar aquí hoy con nosotros en un día tan importante como el de la boda de María Victoria y Lázaro. Papa, mamá, hermano, hoy es el día, la hermana se casa:

Cuando mi hermana y Lázaro me pidieron que dijese unas palabras en un día tan especial, me sentí verdaderamente honrado y espero estar a la altura del momento.
Me gustaría hacer una pequeña retrospectiva de la vida de mi hermana utilizando para ellos los cuatro lugares que, sin duda, son los más importantes de su vida:

Empezaré, como no puede ser de otra manera, por Córdoba. Córdoba es, simplemente, nuestra casa, nuestro punto de referencia, el lugar de partida y el lugar al que siempre volveremos.
Y tu Córdoba es la Calle Previsión, "la calleja", el Eduardo Lucena, la casa de la Plaza de Costa del Sol. Tu Córdoba son recuerdos de Mayo, sus fiestas, la familia, los amigos, los cines de verano, los sueños regados de daikiris en el Rincón Cubano, durante aquellas ferias que no tenían fin. En definitiva, mil y una historias vividas, mil y un recuerdos.

Pero Córdoba nunca ha estado sola, siempre ha estado presente Morente, nuestra segunda casa, nuestro pueblo de adopción. Para nosotros Morente tiene reservado un lugar especial en nuestro corazoncito. Nuestra infancia y juventud están impregnadas de olor a campiña, olivos, trigales y girasoles y carreras infinitas en su Paseo. Morente es el lugar de reunión familiar, los peroles de los santos, las nochebuenas y las nocheviejas, donde tantos años hemos disfrutado juntos.

Luego vino Madrid. La capital ha sido para ti la puerta a un mundo desconocido fuera de nuestro rinconcito andaluz. Te llegó la hora de buscarte la vida, coger la maleta y empezar tu vida profesional. Aún recuerdo el brillo en tus ojos las primeras veces que me hablabas de “tus niños”, de tu cole, de tu nueva vida. Te quedará para siempre en la memoria la primera vez que decidiste vivir sola en aquel apartamento de la avda de la Albufera, que se convirtió en la casa de Madrid para todos nosotros. Madrid, como a todos los que han pasado por una gran ciudad, ha sido tu escuela de vida, es el lugar que te ha servido para crecer y madurar.

Y un día me llamaste para decirme que te ibas a Bilbao. Lázaro apareció de nuevo en tu vida, renació el amor y ello te hizo tomar quizá la decisión más importante de tu vida hasta el momento. De esta etapa sólo está escrita una pequeña introducción, el resto está por escribir.
Las ciudades no son sólo aquello que puedes ver, lo físico, lo estético, son también las personas que las habitan, que es quizá lo más importante. Te conozco y estoy convencido que el Bilbao que estas viviendo te ha devuelto la sonrisa, te ha acogido con cariño y tu has sabido integrarte. Ahora ya no pasearás por la Ribera dejando atrás la Mezquita, pero a cambio disfrutarás de infinitos paseos por la ría viendo en la otra orilla “tu museo”. Bilbao ya es parte de ti. Bilbao ya es parte de tu familia, ya es parte de nosotros. Y Córdoba, pareja, será también siempre vuestra casa.

Simplemente, sólo os deseo que seáis felices y que disfrutéis cada momento de la vida allá dónde estéis.

jueves, 16 de julio de 2009

LA GRIPE

Ahora que está tan de moda eso de la gripe A, que todo el mundo habla de la epidemia, de la pandemia, del fin del mundo, yo me he cogido una gripe más modesta, una de las clásicas que nisiquiera se cómo se llama, porque como a mí me gusta hacer las cosas "a la italiana", mi cita con mi médico ha sido a través del teléfono y, sin verme la cara, ha sabido qué es lo que tenía, qué recetarme y cuántos días de baja me tenía que dar. Vamos, esto es otro nivel.
La verdad es que a pesar de que mi padre me tacha de hipocondríaco, no lo debo ser más de lo necesario, dado que en ningún momento se me ha pasado por la cabeza ponerme a leer toda la cantidad de información acerca de esta nueva enfermedad. Parece que todo apunta a que se convertirá en breve en un virus exterminador y, la verdad, yo prefiero quedarme con mi virus de la gripe de toda la vida, el que te deja jodido por una semana pero que todo queda ahí. Eso si, dejando en el camino algún que otro kilo de peso y parte de mi salud mental, después de tantas horas aquí enclaustrado.
La cuestión es que yo no recordaba qué era estar enfermo más de dos días. Y ahora puedo confirmar que a pesar de ser un coñazo consabido, tiene su parte positiva. Me he puesto a leer cositas que tenía pendientes para las que nunca sacaba tiempo, he vuelto a escribir dos frases seguidas que no fuesen una carta de agradecimiento, o cualquier otra cosa relacionada con el trabajo, he retomado una dieta ligera con una buena base de frutas y lácteos y verduras, y me he inyectado documentales de la RAI de todos los colores y sabores... pero, a pesar de todas estas cosas positivas, solo se me pasa una cosa por la cabeza:
¡Sacadme de aquí!

DESPERTAR

Ya no sabía qué escribir. Ya no fluían con naturalidad las palabras, unas detrás de otras, dando sentido a mis historias, pequeñas historias de una vida corriente en una ciudad especial. Desde hacía tiempo las historias se han ido almacenando, unas sobre la otras, en los testeros de mi memoria, siempre caótica, pero siempre en constante cambio, siempre en reforma por ampliación.
Y cuando ya casi has olvidado escribir lo que sueñas, cuando todo va dejándose de lado, a veces por pereza, a veces por tristeza, te despiertas en un fin de semana cualquiera, de cualquier verano, y te encuentras con algo que hace que todo cobre sentido de nuevo. Ese algo tiene cara, mejor dicho, caras, las diferentes caras de la amistad. Y eso si hace que valga la pena escribir.
Yo que vivo en Roma no me esperaba que fuese posible reunir un grupo de gente tan nutrido después de tanto tiempo. Ha sido algo diferente, algo sencillamente especial. Roma nos dejó marcados, no cabe duda. Y un recuerdo especial para "La Famiglia", ellos saben quiénes son.
Para intentar describir los momentos especiales, en muchos casos, sobran las palabras…

domingo, 31 de agosto de 2008

VUELTA A ROMA

Ya se acabaron las vacaciones y la vuelta a Roma con la maleta repleta de momentos entrañables pero, después de dos semanas aquí Roma, España y las vacaciones parecen estar lejanas en el rincón de los recuerdos. Como es normal, la vuelta a casa, a mi casa romana, no se puede hacer sin el jamón, el chorizo y en esta ocasión la morcilla achorizada, una de mis cosas preferidas. Parece ser, según me dicen todos los amigos, que mi paso por España ha vuelto a dejar secuelas en forma de kilos. Ahora toca volver a poner orden en mi desorden.
Roma es Roma de verdad en agosto. El primer día, el paseo con la moto por la ribera del Tíber fue algo fantástico. Después de casi veinte días, volver a reencontrarme con el Aventino, el Teatro Marcello o la Piazza Venezia me ha hecho despertar con una sonrisa en la boca. Eso si, en cuanto me he aproximado al centro histórico he vuelto a tomar contacto con mis queridos "sanpietrini", los famosos adoquines romanos, que desde que conduzco la moto se han convertido en mi lucha diaria por mantenerme encima de la moto.
La cosa más impresionante fue que durante el camino a la oficina no me crucé prácticamente con nadie, ni coches ni motos. Es como si la ciudad estuviese dormida, como un domingo de invierno al alba, como si este nuevo encuentro estuviese reservado sólo a la ciudad y a mi.
Ya vuelvo a estar enganchado de nuevo a la luz romana, ya vuelvo a estar en esta ciudad que me hace sentir un privilegiado, aunque a veces llegue a exasperarme como ninguna otra cosa en el mundo.
Roma, bella, non ti preoccupa', ci sono già di nuovo qui, con te...

domingo, 4 de mayo de 2008

LA NUEVA CASA

He necesitado más de un mes para adaptarme a mi nueva realidad, a mi nueva casa. Después de mucho buscar, de recorrer las calles y los barrios de Roma en busca de una nueva casa, he ido a parar a un barrio próximo a la zona donde viví la primera vez en esta ciudad. La zona ni me gusta, ni me parece la más habitable de la ciudad, pero tal y como está la situación en este país, creo que la decisión no ha sido la más desacertada, al menos por el momento y mientras me lo pueda permitir. De momento, pasar casi una semana enfermo en casa me ha servido para empezar a sentirme como en casa. Es un buen primer paso.
Ayer, casualmente, viendo el telediario en la RAI emitieron unas estadísticas sobre las ciudades en las que se decía que Roma es ya la ciudad más cara de Italia, por delante de Milán, la 8ª de Europa y la 29ª del mundo. Así que cualquiera se podrá hacer una idea de cuáles son las consecuencias de vivir en una de centros de tan "prestigioso" club. A pesar de que la crisis no deja de caer como una pesada losa sobre los italianos, los precios de los alquileres se mantienen estables, por las nubes, sin que de momento se vea un cambio a corto plazo. En cualquier caso, no espero mucho del nuevo gobierno.
Por otro lado, para echar más leña al fuego, han sido colgadas en internet las listas con las declaraciones de la renta de todos los italianos. 1 de cada 2, si he escrito bien, 1 de cada 2 no declara por un importe mayor de 10000 euros. Eso quiere decir, lógicamente, que el nivel de desfalco en este país es tan asombroso que creo que no hay persona que no esté en estos momentos al margen de la ley. Aquí la evasión fiscal, demostrado, es el deporte nacional. Que paguen los tontos.
Con este panorama frente a mí no me queda otra que sonreir, mirar el circo desde la grada y beberme una cañita de vez en cuando con los amigos españoles para hacer piña.
Creo que hoy voy a probar a salir de la cueva y luchar con otro nuevo enemigo, la alergia. Pero ese es un viejo conocido con el que ya me entiendo desde hace años y supongo que sabré como hacerme respetar.

sábado, 3 de mayo de 2008

FIN DE SEMANA... EN CASA

En este último mes las visitas a casa, a Córdoba, se están convirtiendo en la norma de fin semana, y para uno que tenía pensado disfrutar de Roma, un resfriado descomunal ha acabado con mis ganas de disfrutar de momento de la primavera romana.
La verdad es que no se si eso de volver tantas veces seguidas a casa es algo que me aclara o me distorsiona la realidad, mi ritmo vital. Llevaba más de dos años anhelando un fin de semana normal, cotidiano, en casa, de esos que se repetían en el pasado y que ahora son sólo una imagen en mi recuerdo.
Durante mucho tiempo, sobre todos en los días de primavera, he recordado con insistencia como es ese sábado normal en casa en el que, nada más levantarme, encuentro a mi madre en la cocina y le doy los buenos días, aún con la cara hinchada de dormir, y ella me pregunta, como siempre fue, si quiero café y algo para desayunar. Directamente, me voy al salón a sentarme en el sillón y mirar por las ventanas como el sol inunda la ciudad, y como fluyen en mí de repente unas ganas desenfrenadas por bajar y disfrutar hasta el último minuto de luz.
O quizá se levanta mi hermano antes que yo, entra en mi habitación y me dice que me de prisa, que nos esperan para tomar una cañita los amigos del barrio, esos que aunque el tiempo pase, aunque la vida nos haya ofrecido caminos diferentes, están el sábado al mediodía para demostrarte lo gratificante que resulta la normalidad.
Antes de que se haga tarde, volvemos a casa donde nos esperan con la mesa puesta toda la familia. Lo normal es recibir la llamada de atención cuando estamos de camino. Es el problema de las cañitas en primavera, que nunca se sabe exactamente cuánto pueden dar de sí. Comida casera, recetas de mamá, familia...
La tarde, si hay fútbol, empieza pronto. Antes de terminar con el último bocado del almuerzo, ya tenemos algún amigo que viene a buscar el café. Hay que preparar la marcha al estadio. En estos dos últimos viajes el dichoso fútbol me ha despertado sentimientos tan pasionales, tan irracionales, que he decidido que le voy a dar vacaciones. No estoy preparado para sufrir en la distancia por algo que en realidad sólo debería ser un entretenimiento. Es lo que pasa por ser de un equipo "pupas", que las penas casi no dejan ver las alegrías.
Después del partido vuelta a casita y a empezar a organizar algo para la noche. A estas alturas, la noche del sábado no es aquello que fue, pero a los que tanto nos gustó siempre le dejamos una puerta abierta por si nos quiere sorprender...
Y el domingo no existe, es simplemente viaje. En cuanto abro los ojos veo frente a mí la maleta que me espera de nuevo. Ya pasó. Voló. Y volando esa misma tarde me encuentro de nuevo aquí, sentado frente al ordenador escribiendo de algo que no se bien si lo viví, lo pensé o lo soñé. Lo único cierto es que me ha sabido a gloria disfrutar de nuevo de un fin de semana en casa. Sin más.

lunes, 28 de abril de 2008

YA ES PRIMAVERA...EN TOSCANA



El fin de semana pasado cumplí con uno de esos sueños que arrastro desde mi juventud y que, por fortuna, se cumplen de la mejor de las maneras posibles. Durante años soñé que el día que me lo pudiese permitir regalaría a mis padres un viaje a algún lugar inolvidable, y yo les acompañaría. Por mil y una historias, este deseo no se había podido realizar pero, aprovechando otra de mis "deudas" pendientes, la de ofrecer por vez primera en mi vida una casa propia a mis padres, decidí que había llegado el momento de regalar a quienes más se lo merecen. El lugar elegido ha sido un viaje por Toscana. La Toscana en primavera. Italia tiene la virtud de esconder entre sus rincones esos sitios que están fuera del tiempo, casi al borde de lo real y lo soñado. La meta del viaje ha sido Lucca, una de las ciudades con mayor encanto de cuantas he conocido hasta ahora en este país y, por ello, se la quería "regalar" a mis padres. Lucca es una joya escondida a la sombra de Florencia, Pisa o Siena, pero a las que nada tiene que envidiar. Calles desiertas por la noche, llenas de rincones, de historia, que dan sensación de atemporalidad, de hacerte sentir que todo lo que ves está ahí para ti. Plazas escondidas que aparecen de repente entre calles laberínticas, cargadas de un aire sereno, tranquilo, aires que emanan en las ciudades del medievo. Esta lugar me recordaba en ciertos momentos a la Bérgamo Alta que tanto me cautivó en mi estancia milanesa. Perdernos por sus calles en el interior de su imponente muralla ha sido un regalo que he disfrutado a través de la sonrisa cómplice de mis padres. Gracias a nuestro coche de alquiler (cuanto te echo en falta, querido Megane) visitamos Pisa y su conjunto monumental llevándome ese momento recogido en las ciento y una fotos que tomaba. Pasa el tiempo y mayor es la necesidad de saborear los momentos, los pocos momentos, que la vida me ofrece de estar con los míos...
El domingo fue aún más especial, pues tuve la ocasión de disfrutar de uno de los pueblos más carismáticos de la Toscana, San Gimignano, y, al mismo tiempo, volver a ver a una de las personas a las que más aprecio de cuantas conozco en este país, mi siempre compañero Luca, que casualmente pasaba en la zona el fin de semana con su novia. Y también para mis padres fue un gusto conocer a esa persona de la que tanto les hablé y que no tuvieron oportunidad de conocer en sus anteriores visitas, pues Luca siempre tuvo la gentileza de cederme su habitación cuando de la visita de mis padres se trataba. Una buena comida toscana a base de pastas y buenas carnes, un buen vino y una buena charla en "itagnolo", hicieron de este día algo especial, inolvidable y, sobre todo, entrañable.
El sol de la Toscana cae al atardecer sobre las colinas manchadas de verde, de muchos verdes, tras la linea de cipreses que señalan el horizonte. Y yo observo con los ojos del que sabe que volverá...Gracias papá, gracias mamá.

sábado, 1 de marzo de 2008

RUPTURAS

El otro día, mientras volvía de ver una de las múltiples casas que he visitado en las últimas semanas, dentro del metro línea A de Roma viví como espectador una escena que me gustaría describir. Una parada después de la que yo venía, subío al vagón una pareja joven y se sentaron frente a mí. Ella, rubia, ojos verdes "almendrados", italianísima, él alto, delgado, con traje y abrigo, barba de varios días y naríz "italiana". A mí, que me entretiene observar como se comporta la gente en los medios de trasporte públicos, me quedé observándolos, pues su miradas transmitían inquietud. Esa sensación me era familiar, pues era la inquietud del momento en el que se decide romper con la persona amada, el momento del adios, del "esto no puede ser", del "se acabó", Creo que era él, mucho más apesadumbrado, el que estaba maltrecho, dolido, perdido. En un momento dado, ella sacó un libro que llevaba en su bolso y, sin poder mirarlo a la cara, sin mediar palabra, se lo dio con un movimiento pausado, con la frialdad y la dureza de quien devuelve el último retazo de la vida en pareja. Él, sumido en el aturdimiento, cogió el libro entre sus manos y lo metió lentamente en su maletín de piel. Cerró la cartera y quizá, al mismo tiempo, una etapa de la vida. Y así, la voz metálica del metro anunció la próxima parada, Termini. En un último gesto de cariño, él le cogió la mano suavemente, tocándole la punta de los dedos con sutileza, sin encontrar más que una mano inmóvil, fría. Lentamente, el metro se detuvo y las manos se separaron. Desde la ventana, el chico se giró para ver como ella escondiá su mirada entre la gente. Adíos. Yo bajé también en Termini, lugar de llegada y de partida en Roma.

domingo, 20 de enero de 2008

FIN DE SEMANA EN ROMA

Los fines de semana son siempre el momento esperado en el que nunca se consigue hacer aquellos que llevas toda la semana pensando. Pero, sea como sea, son el soplo de aire fresco en la rutina semanal.
El fin de semana que está por terminar ha tenido un poquito de todo, vida social, cultural, gastronomía y momentos de relax.
El viernes por la noche estuvimos en el teatro de' servi, justo debajo de la oficina, viendo una obra de una compañía italiana titulada "Non lo dico a nessuno" que, por decirlo de alguna forma, no nos entusiasmó a ninguno de los que fuimos, vamos, que fue un coñazo. Se apuntaron Beatriz y María, dos nuevas compañeras de trabajo, que tuvieron la poca fortuna de debutar en la vida cultural romana con algo de medio pelo. Vendrán cosas mejores, o eso espero.
El sábado, como viene siendo habitual, día de reflexión. Lectura, limpieza del hogar, una peliculita y, por la noche, cena en casita con Carmelilla y Nicco, que se convierten en los primeros amigos "romanos" que se atreven a cruzar la ciudad para venir a visitarme. La cenita estuvo genial, con un repaso a la sociedad, cultura y costumbres de los dos países, todo un clásico cuando nos juntamos españoles e italianos.
El domingo, día de excursión con Felix, Marco y otra pareja amigos de ellos. La zona a visitar fue el Lago Bracciano y alrededores. Por fin, después de un gris sepulcral que parecía no tener fin, el sol vuelve a estos lares y disfrutamos de él todo lo posible, con todas la ganas acumuladas desde casi el comienzo del año.
El sitio al que me llevan es una de los lugares de recreo de la ciudad de Roma, ya que dista algo más de 30 km. El Lazio esconde rincones verdaderamente atractivos, con una riqueza natural más que interesante y unos pueblecitos encantadores, que me ayudan a recuperar la energía y el interés que pierdo durante la semana. Primero fuimos a ver unas cascadas que se encuentran en las inmediaciones de Mazzano Romano, pueblo donde la familia de Luigi tiene una casa con olivos y un pequeño viñedo del que elaboran su propio vino, con unas vistas espectaculares. Un auténtico gustazo a las puertas de la città. De aquí nos fuimos hacia Trevigano Romano, un pequeño pueblo sobre el lago Bracciano, uno de los lagos más importantes de Italia, sobre el cráter de un volcán ya inactivo. Sorpredentemente, el agua es cristalina y como atractivo para el visitante, cisnes, ocas y patos hacen las delicias de los niños y mayores que, entusiasmados, se acercan a la orilla para contemplarlas y de cerca y darles de comer, algo a lo que parecen estar más que acostumbradas estas aves. Trevignano es un pequeño burgo de calles estrechas y casas de piedra coronado por las ruinas de una fortaleza desde la que vemos una espléndida puesta de sol sobre el lago, con la luna apuntado en el otro extremo, amenazando los últimos rayos de luz de esta preciosa tarde.
Siguiendo el perímetro del río, nos dirijimos a Bracciano, donde lo más destacado es su majestuoso castillo, conocido mundialmente por ser el lugar elegido por Tom Cruise para celebrar su último matrimonio. Y la verdad es que no tiene mal gusto el que le recomendó al americano este sitio, nada malo . Como llegamos ya entrada la noche, encontramos cerradas las puertas del castillo, por lo que tendremos que volver para visitarlo dado que alberga un museo bastante atractivo en su interior. Atención, los amigos Luigi y Milena nos recomiendan un restaurante de este pueblo, "Da Regina", para ellos uno de los mejores del Lazio. Tomo nota.
Pues nada, por la noche la visita obligada a Internet, con los resultados de los partidos, charla con la familia y amigos, y a descansar que mañana volvemos a la carga.

sábado, 12 de enero de 2008

4 MESES...

Son ya casi cuatro meses los que han pasado desde la última vez que me decidí a escribir aquí. En realidad, hasta que hoy no abrí de nuevo este invento no he sido consciente del tiempo trascurrido. Durante estos meses la vida en esta ciudad ha seguido su camino, el camino que yo mismo un día elegí, y que nunca sabré si fue la elección correcta. Es algo innato a todo aquel que hace de la duda una experiencia vital.
Durante 2007 la vida me ha seguido sonriendo pero yo también me he empeñado en meter a todo ello un toque de tristeza y melancolía. Vamos, que ni un gallego lo hubiese hecho mejor. La sensación de soledad la he adoptado tan férreamente, que la dejo dormir con frecuencia a mi lado, aunque bien es cierto que este periodo he tenido a mi lado el apoyo necesario para que todo esto no fuese una pesada losa imposible de levantar.
Ahora, a pesar de los nublados, todo tiene que ir tomando su color, su forma, su justa medida. Cada día Roma se muestra más amable, pero al mismo tiempo permanece lejana, tanto física como sentimentalmente. Es por ello que, en breve, intentaré atacar su corazón. Próxima operación, buscar una casita que esté cerca del centro. Con ello ganaré vida y aire. Quizá vivo en un sitio demasiado tranquilo para alguién como yo que la calma solo la necesita en momentos puntuales. Todavía estoy en un momento que los ojos me centellean cuando la curiosidad por algo nuevo se apodera de mí. Quien sabe, quizá en los próximos meses continúe mi pequeño diario de a bordo desde una ventana desde la cual se ve alguna de las cúpulas que sobresalen por los tejados de la ciudad, o asomado a unos de los meandros del "Tevere", escuchando todas las tardes el estruendo de los pájaros que buscan su refujio nocturno en la ribera del río o, simplemente, asomado a la ventana de un "palazzo" entre miles desde el que se ven las ventanas de otros viejos edificios que albergan detrás de sus ventanas personas e ilusiones.
Este año acaba de comenzar, y con él vienen los nuevos proyectos y las nuevas propuestas. Este año ha de ser especial. No lo pienso dejar escapar, lo pienso saborear con la paciencia y el ritmo que aporta el saberse un privilegiado de la vida. Comienza a dejarte ver, amigo 2008...

domingo, 9 de septiembre de 2007

ROMA... ¿ME ESPERABAS?

Ya estoy aquí de nuevo, ya he vuelto. ¡Y no creas que esta vez no me costó volver! Como en todo aquello que está regido por el amor, la distancia no ayuda si uno no está convencido de sus sentimientos. Y a mi nuestro juego, nuestro si pero no, nuestro hoy todo y mañana nada, la pasión y la rutina en la misma coctelera, me hacen que te mire con duda, con respeto.
Pero cuando te vistes de luz para que yo te goce, como sólo tú sabes hacer, me quitas de un zarpazo todos mis temores y te ofreces de nuevo a mí, sin límites.
Esta vez va a salir bien, esta vez no nos vamos a quedar con la miel en los labios...

VACACIONES DE VERANO

Este año, por diversas causas que no vienen a cuento, la vacaciones de verano, la panacea del descanso del trabajador, los días para hacer nuestros sueños realidad, las he pasado como muchos otros emigrados, he vuelto a casa. Y volver a casa significa mucho, tanto, todo. Este año he dejado a un lado las islas desiertas, las ciudades del mundo, las playas de moda y me he vuelto a Morente, a la aldea, donde la noche pasa lenta moviendo las fichas del dominó.
Después de todo un año intenando entender qué es el turismo, creo que mi descanso es, sin duda, alejarme y esconderme en lo que es posiblemente todo aquello que se aleja de la frivolidad, de la moda, un sitio tan elemental como complejo, donde el reloj parece tener otra velocidad, donde las horas caen lentamente, dejando tiempo para lo esencial.
Pero como uno no puede bajar de golpe de la gran urbe al microcosmos rural, Córdoba es siempre mi colchón, mi salvavidas. Este año fueron pocos los días en casa, pero lo suficientemente buenos como para pensar que volver, siempre volver, vale la pena. Saber que lo que dejas cuando te vas es incorruptible, y hablo de sentimientos y sensaciones, da fuerza para seguir mirando hacia adelante con optimismo.
Y también hubo tiempo de playita, como no. No existe un verano sin la playa. Pero esto es harina de otro costal...

viernes, 6 de julio de 2007

LA LUZ

Si existe algo que en esta ciudad es diferente, eso puede ser la luz. La luz clara y nítida que inyecta vida, que penetra hasta el más perdido de los rincones.
Aún siendo esto así, lo que me tiene absolutamente enganchado es el juego de esa luz cuando se proyecta en las incontables manchas de verde repartidas por casi todos los rincones de la ciudad. Los pinos, los acantos, los plátanos, miles de árboles y arbustos pueblan la ciudad hasta en los lugares más insospechados, Roma es frondosa, fértil, verde. Aquí la luz juega a crear efectos y sombras que hacen que, por momentos, mi mente se pare de golpe y deje sólo sitio al gusto de contemplar, de observar, o sea, de recrearse y relajarse con la mezcla única de naturaleza salvaje y ciudad caótica que es este lugar.

jueves, 5 de julio de 2007

LA RUTINA

Cada mañana, cada día, mi reloj suena por primera vez a las 6:30 y así, cada diez minutos, hasta las 6:50. Son los 20 minutos en los que sabes que te queda el tiempo justo para volver a dormirte y soñar dos o tres cosas distintas cortadas entre ellas por el golpe de la alarma. La ducha, una ducha matutina, y si Luca me lo ofrece, cosa que suele hacer, un café al vuelo antes de coger la puerta y salir huyendo.
Bajo en soledad por la calle que me lleva a la parada de bus. Algún señor mayor con su perrito en su paseo diario de la mañana son los únicos seres vivientes a las siete de la mañana. Más abajo llego a los quioscos de prensa y de flores, estos, sin embargo, siempre abiertos. Las flores amenizan el paisaje urbano de esta ciudad. En cinco minutos estoy en la piazza Vimercati donde, día tras día, el bus 80 express me espera, repitiendo compañeros de viaje muchos de los días. Serán mis caras conocidas de esta experiencia romana. La señora rubia que se subía en la primera parada, el señor del traje azul, personajes anónimos urbanos que forman parte de mi día a día a la romana.
Ahora, con las vacaciones de los escolares, en algo más de media hora llegamos a piazza San Silvestro. En el trayecto me acompaña un libro de Camilleri. Si no tomé café, este es siempre el mejor momento, expresso, siempre expresso, y directo a la Oficina. La luz roja sobre el timbre me dice que llego el primero. Siempre pienso que hoy saltarán las alarmas, pero no, hoy no, será mañana, hoy no saltó la alarma y puso en guardia a la Embajada. Luces, ventanas y a encender el ordenador. Lo primero, los mail. A ver quien se ha dignado a contestar a mis mensajes, a ver que problemas me llegan a través de mi buzón. Luego, la prensa, un clásico entre los oficinistas. La mañana se va deshaciendo lentamente delante del ordenador entre el murmullo intermitente de las voces de las compañeras de la Oficina. Yo estoy ausente, como el muñequito del messenger. Y, cuando menos lo esperas, surge un proyecto interesante, una reunión para una nueva idea, aire fresco para llenar las horas vacías.
Al llegar la hora de salir, miro a mi alrededor y me encuentro solo, solo en esa oficina en las entrañas de la Roma histórica que, por el momento esquivo. Salgo, conecto de nuevo la dichosa alarma y espero unos segundos a que salte. Pero no quiere, no suena, lo hice todo correctamente. El 80 me espera de nuevo para subir a casa. A las tres es una buena hora para ir sentado y volver a encontrarme con Camilleri, al que a veces engaño con el "24 minuti", uno de los muchos diarios gratuitos, los más leidos en Italia, ahí queda eso.
Una vez allí, subida de la cuesta entre los pinos que me llevan a la cancela que da acceso al jardin de la casa. Oscuridad. Siempre me recibe la casa a oscuras, buscando escapar del calor romano. Una comida ligera, rápida, nada de refinado. Después una película que veré a medias porque el sueño me podrá.
La tarde pasará sentado delante al ordenador escribiendo, como estoy haciendo en este momento preciso, repitiendo uno de los actos que forman ya parte de mi rutina...

martes, 3 de julio de 2007

TRABAJADOR DE POR VIDA

Una de las cosas que más me ha llamado la atención en este país son, sin duda, los "contratos vitalicios". En este país existen todavía contratos de trabajo en los que no existe la jubilación, o sea, que hay determinados oficios, sobre todo los de carácter intelectual, en los que el único modo de llevarse a la persona de la oficina es metido en la "funda de madera". O sea, que aquí un abogado, un político o un funcionario del estado, tiene todo el derecho de estar al pie del cañón hasta que la muerte lo separe del mismo. Así, se puede dar el caso que uno tenga que ir a arreglar un papel al Ministerio y le toque el abuelo de turno delante de un ordenador, al que el señor mira como su enemigo mientras los minutos pasan y pasan. Es lo que algunos llaman el "choque cultural". Me comentaba mi amiga que ser abogado aquí es todo un logro dado que la edad media de los más importantes supera los 70 años, vamos un prodigio de juventud. Y si no, el reflejo más claro de esto lo tenemos en la clase política. Por supuesto Italia cuenta con senadores vitalicios (sí, como lo fue Pinochet en Chile), a los que todavía hoy se les tiene como referentes obligados. Una apuesta decidida por la juventud, ¡claro que si!. ¿Sabéis cuantos años gasta el amigo Berlusconi? Hala, ¡a buscar la respuesta en Wikipedia!

sábado, 30 de junio de 2007

SOLEDAD (¿DIVINO TESORO?)


Ayer, definitivamente ayer, fue el día de la despedida de mis tres grandes apoyos en este mes. Podría decir, utilizando términos del atletismo, que durante este tiempo hicieron de liebre para poder lanzarme en esta carrera que tengo por delante. Gracias Javi, me has demostrado que eres un amigo y me alegro de haberte podido conocer de verdad, aunque fuese con seis años de retraso. Cómete Madrid, y todo lo que venga. Gracias Marina, la bondad es algo que no todo el mundo puede tener, y a tí te sobra. Gracias Julia, sólo se que te triunfarás en Madrid, porque tienes toda la fuerza y la inteligencia que hace falta para ello.

Santa María en Trastevere se quedará un poco más sola, huérfana. Pero nadie se va de Roma definitivamente, algo te deja marcado para siempre, algo queda tatuado en trasparente.

El lunes volveré a la Oficina a seguir con la carrera, pero ya estoy sólo, ya sólo me tengo a mi (y la ayuda de mi compañera Ana, la gallega, que creo y confío que estará a mi lado hasta su retirada), ahora toca saber sufrir, saber regular las fuerzas y saber digerir tanto lo bueno como lo malo que esté por venir.

El lunes comenzamos, Roma, anno zero.

martes, 26 de junio de 2007

ROMA, ¿ME ESTÁS BUSCANDO?


Mientras yo me dedico a perderme entre aeropuertos y estaciones huyendo, escapando, Ella espera su momento. Agazapada, astuta, tranquila, conoce mis pasos, sabe que volveré a pasar por lo alto de su red. Este fin de semana, cuando todos se vayan, quizá tengamos un momento de intimidad, pero la haré sufrir hasta el último momento...