sábado, 1 de marzo de 2008

RUPTURAS

El otro día, mientras volvía de ver una de las múltiples casas que he visitado en las últimas semanas, dentro del metro línea A de Roma viví como espectador una escena que me gustaría describir. Una parada después de la que yo venía, subío al vagón una pareja joven y se sentaron frente a mí. Ella, rubia, ojos verdes "almendrados", italianísima, él alto, delgado, con traje y abrigo, barba de varios días y naríz "italiana". A mí, que me entretiene observar como se comporta la gente en los medios de trasporte públicos, me quedé observándolos, pues su miradas transmitían inquietud. Esa sensación me era familiar, pues era la inquietud del momento en el que se decide romper con la persona amada, el momento del adios, del "esto no puede ser", del "se acabó", Creo que era él, mucho más apesadumbrado, el que estaba maltrecho, dolido, perdido. En un momento dado, ella sacó un libro que llevaba en su bolso y, sin poder mirarlo a la cara, sin mediar palabra, se lo dio con un movimiento pausado, con la frialdad y la dureza de quien devuelve el último retazo de la vida en pareja. Él, sumido en el aturdimiento, cogió el libro entre sus manos y lo metió lentamente en su maletín de piel. Cerró la cartera y quizá, al mismo tiempo, una etapa de la vida. Y así, la voz metálica del metro anunció la próxima parada, Termini. En un último gesto de cariño, él le cogió la mano suavemente, tocándole la punta de los dedos con sutileza, sin encontrar más que una mano inmóvil, fría. Lentamente, el metro se detuvo y las manos se separaron. Desde la ventana, el chico se giró para ver como ella escondiá su mirada entre la gente. Adíos. Yo bajé también en Termini, lugar de llegada y de partida en Roma.

domingo, 17 de febrero de 2008

BUSCADOR DE PISOS


Una de mis mayores divesiones en la ciudad de Roma es la búsqueda de piso. Aquí, como en otros muchos lugares, no lo dudo, la caza y captura de la habitación ideal tiene un precio que no es sólo económico, sino también psicologico. He aquí unos cuantos fundamentos para no morir en el intento:

EL PRECIO: Esta ciudad está hecha para gente con poder. Mentalízate, eres un privilegiado por estar aquí y eso vale lo que te pidan. Así que, empieza por preparar 600 euros mensuales (más un par de "caparra" o garantía), por que tú (y Roma) lo vales.



LA ZONA: Como tú comprenderas, no podemos pedir milagros con lo pactado en el paso 1, vamos que, con nuestra cifra de partida ni hablamos de centro histórico ni películas. Coge tu mapa y empieza a buscar en los barrios o "quartieri" de Roma. Eso si, busca un buen mapa donde vengan las líneas de autobuses, que falta te hará.



LA CASA: Todo en la vida tiene un precio. Olvídate de las comodidades, que en Roma se vive y se respira Arte, con lo cual, ni aire acondicionado, ni lavavajillas ni historias. Los artistas deben estar por encima de todo eso. Deja que el aire de la ciudad (sobre todo el de verano) te llene la casa de verdadero del "calor" que todo hogar necesita.



LOS COMPAÑEROS: En esto si que se tiene que ser escrupuloso, vamos, que este es uno de los aspectos fundamentales. O no. En mi primera elección he cogido la casa sin conocer al compañero y todo ha ido bien. Aún así, busca una casa donde la primera condición no sea: "aquí visitas, las justitas" o "esta es una casa tranquila". Vamos, ni se te ocurra meterte con los típicos "tocapelotas", que eso destroza toda la magia que persigues.



EL CASERO: Bueno, como la Central de los Santos está bien cerquita, búscate el santo que más te guste y pide que no te toque el dueño dispuesto a amargarte la existencia. IMPORTANTE: jamás se convive con el casero. Eso es como ser un invitado a 600 euros.



LAS GASTOS: Este es otro de los puntos importantes. Puede que estos 600 citados euros se nos queden cortos como no tengamos en cuentas algunos gastillos que tienen los hogares italianos. Para muestra, un botón: agua, luz, gas, comunidad, canon por la televisión, desinfestación, basura, internet o calefacción. Atención, que la "ostia" es tal que te puede bailar toda tu economía doméstica. Lo mejor, un todo incluido en el precio, pero cuesta trabajo encontrarlo. Ánimo.



DÓNDE BUSCAR: Los canales para la búsqueda de casa son múltiples. Porta Portese o webs en internet. Ahora bien. El que tiene amigos, tiene un tesoro. Sobran las palabras.



Con estas nociones básicas, ya puedes comenzar tu búsqueda. Fuentes no oficiales cifran el tiempo medio de búsqueda en 15 días. Pero ¿Qué es eso cuando se respira Arte?






domingo, 10 de febrero de 2008

CARNEVALE LIBERATO DI POGGIO MIRTETO


A falta del carnaval de Cádiz o el de Gran Canaria, entre otros, en Italia también se puede disfrutar de una divertida jornada de máscaras, música y diversión en el pueblo de Poggio Mirteto, en la zona de la Sabina, a unos 50 km de Roma.

Este Carnaval, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, tiene como referencia un gran muñeco que representa a algún personaje a modo de falla que se quema el útimo día de las fiestas. En esta edición, dicha figura era un muñeco de Giuliano Ferrara, un personaje conocido de la vida pública italiana.

El Carnaval tiene un tono totalmente libertario, anticlerical y de compromiso social muy en la línea de otras manifestaciones sociales de la izquierda italiana. En cualquier caso, esta fiesta me ha sorprendido gratamente pues el ambiente que se respiraba, el mismo pueblo, la música sonando por todos los rincones y, como no, la gastronomía tradicional en medio de un bullicio impresionante, han hecho que se convierta en una cita a tener en cuenta para próximas ediciones.

Sin duda, lo más divertido de la jornada ha sido el control policial al que nos han sometido cuando nos dirigíamos al pueblo en el autobús que parte desde la estación. Un férreo control antidroga nos ha hecho bajar a todos los pasajeros, pasar delante del "perrito", y volver a subir una vez nos habían controlado. Según me cuenta Francesca, que bajó la última, el suelo del bus estaba "casualmente" lleno de paquetes de tabaco, chivatos, etc. de aquellos que iban a pasar su día de Carnaval. Pero siempre queda el "furbo" (listillo), que sin ponerse nervioso, camufla su mercancía debajo de su asiento, o en las rejillas del aire acondicionado para, una vez superado el control, recuperarla con la mirada complice del resto de los viajeros. Esto es Italia, amigo.

Otra cosa graciosa fue ver como al volver al autobús, tras el control de los "carabinieri", había más gente que la que se había bajado. No se como coño ha pasado, pero encima que nos hacen pasar el mal trago, casi nos quedamos en tierra. Cosas de esta tierra...

sábado, 9 de febrero de 2008

GALICIA CALIDADE (I)


31 años he necesitado para poner mis pies por primera vez en Galicia y, a pesar de las recomendaciones, lo he hecho en enero, el mes menos apacible pero también, el más gallego. Ni las previsiones pesimistas de frío y lluvia para estos días me intimidan lo más mínimo. Me pueden las ganas. La zona elegida para la visita es Rias Baixas. A la llegada al aeropuerto de Vigo me esperan Anita y Pedro. Sin ver ni de lejos la ciudad industrial, ponemos rumbo a Pontevedra. La capital de esta provincia es una auténtica joya escondida en la ría que lleva su nombre. La primera impresión cuando nos adentramos en su corazón es de ciudad tranquila, vieja pero no dormida. Luz ténue en sus callejones medievales, piedra de granito, mucho granito. Placitas como la de la Leña, con los omnipresentes "cruceiros", aparecen y desaparecen en nuestro paseo. Las plazas, que en estos días de invierno se llenan de charcos y melancolía, son espacios de encuentro durante el verano, momento de mayor esplendor y belleza, según me dicen constantemente. Aún así, a mi me parecen lugares con magia, con encanto, con ese gusto que slo se encuentra en las ciudades tocadas por la historia. Me quedo con las ganas de recorrer con más calma la calle de los soportales, la citada Plaza de la Leña, la Plaza de O Teucro, la de Méndez Núñez, A Verdura o la Plaza de A Ferrería, presidida por el convento de San Francisco y La Pelegrina, iglesia de planta circular que se encuentra en plena restauración, y otros muchos rincones que solo podré disfrutar si tengo la suerte de volver por estos lares. Pero, a pesar de todo, el mejor sabor de boca que me deja Pontevedra es la hospitalidad, el cariño y el mimo con que me ha sido enseñada esta ciudad y con el que he sido agasajado desde mi llegada hasta mi partida. Ana, y toda su familia, habéis conseguido hacerme sentir como en mi propia casa, cosa que me traigo de vuelta a Roma, en mi cabeza y en mi corazón. Gracias

domingo, 20 de enero de 2008

FIN DE SEMANA EN ROMA

Los fines de semana son siempre el momento esperado en el que nunca se consigue hacer aquellos que llevas toda la semana pensando. Pero, sea como sea, son el soplo de aire fresco en la rutina semanal.
El fin de semana que está por terminar ha tenido un poquito de todo, vida social, cultural, gastronomía y momentos de relax.
El viernes por la noche estuvimos en el teatro de' servi, justo debajo de la oficina, viendo una obra de una compañía italiana titulada "Non lo dico a nessuno" que, por decirlo de alguna forma, no nos entusiasmó a ninguno de los que fuimos, vamos, que fue un coñazo. Se apuntaron Beatriz y María, dos nuevas compañeras de trabajo, que tuvieron la poca fortuna de debutar en la vida cultural romana con algo de medio pelo. Vendrán cosas mejores, o eso espero.
El sábado, como viene siendo habitual, día de reflexión. Lectura, limpieza del hogar, una peliculita y, por la noche, cena en casita con Carmelilla y Nicco, que se convierten en los primeros amigos "romanos" que se atreven a cruzar la ciudad para venir a visitarme. La cenita estuvo genial, con un repaso a la sociedad, cultura y costumbres de los dos países, todo un clásico cuando nos juntamos españoles e italianos.
El domingo, día de excursión con Felix, Marco y otra pareja amigos de ellos. La zona a visitar fue el Lago Bracciano y alrededores. Por fin, después de un gris sepulcral que parecía no tener fin, el sol vuelve a estos lares y disfrutamos de él todo lo posible, con todas la ganas acumuladas desde casi el comienzo del año.
El sitio al que me llevan es una de los lugares de recreo de la ciudad de Roma, ya que dista algo más de 30 km. El Lazio esconde rincones verdaderamente atractivos, con una riqueza natural más que interesante y unos pueblecitos encantadores, que me ayudan a recuperar la energía y el interés que pierdo durante la semana. Primero fuimos a ver unas cascadas que se encuentran en las inmediaciones de Mazzano Romano, pueblo donde la familia de Luigi tiene una casa con olivos y un pequeño viñedo del que elaboran su propio vino, con unas vistas espectaculares. Un auténtico gustazo a las puertas de la città. De aquí nos fuimos hacia Trevigano Romano, un pequeño pueblo sobre el lago Bracciano, uno de los lagos más importantes de Italia, sobre el cráter de un volcán ya inactivo. Sorpredentemente, el agua es cristalina y como atractivo para el visitante, cisnes, ocas y patos hacen las delicias de los niños y mayores que, entusiasmados, se acercan a la orilla para contemplarlas y de cerca y darles de comer, algo a lo que parecen estar más que acostumbradas estas aves. Trevignano es un pequeño burgo de calles estrechas y casas de piedra coronado por las ruinas de una fortaleza desde la que vemos una espléndida puesta de sol sobre el lago, con la luna apuntado en el otro extremo, amenazando los últimos rayos de luz de esta preciosa tarde.
Siguiendo el perímetro del río, nos dirijimos a Bracciano, donde lo más destacado es su majestuoso castillo, conocido mundialmente por ser el lugar elegido por Tom Cruise para celebrar su último matrimonio. Y la verdad es que no tiene mal gusto el que le recomendó al americano este sitio, nada malo . Como llegamos ya entrada la noche, encontramos cerradas las puertas del castillo, por lo que tendremos que volver para visitarlo dado que alberga un museo bastante atractivo en su interior. Atención, los amigos Luigi y Milena nos recomiendan un restaurante de este pueblo, "Da Regina", para ellos uno de los mejores del Lazio. Tomo nota.
Pues nada, por la noche la visita obligada a Internet, con los resultados de los partidos, charla con la familia y amigos, y a descansar que mañana volvemos a la carga.

sábado, 12 de enero de 2008

4 MESES...

Son ya casi cuatro meses los que han pasado desde la última vez que me decidí a escribir aquí. En realidad, hasta que hoy no abrí de nuevo este invento no he sido consciente del tiempo trascurrido. Durante estos meses la vida en esta ciudad ha seguido su camino, el camino que yo mismo un día elegí, y que nunca sabré si fue la elección correcta. Es algo innato a todo aquel que hace de la duda una experiencia vital.
Durante 2007 la vida me ha seguido sonriendo pero yo también me he empeñado en meter a todo ello un toque de tristeza y melancolía. Vamos, que ni un gallego lo hubiese hecho mejor. La sensación de soledad la he adoptado tan férreamente, que la dejo dormir con frecuencia a mi lado, aunque bien es cierto que este periodo he tenido a mi lado el apoyo necesario para que todo esto no fuese una pesada losa imposible de levantar.
Ahora, a pesar de los nublados, todo tiene que ir tomando su color, su forma, su justa medida. Cada día Roma se muestra más amable, pero al mismo tiempo permanece lejana, tanto física como sentimentalmente. Es por ello que, en breve, intentaré atacar su corazón. Próxima operación, buscar una casita que esté cerca del centro. Con ello ganaré vida y aire. Quizá vivo en un sitio demasiado tranquilo para alguién como yo que la calma solo la necesita en momentos puntuales. Todavía estoy en un momento que los ojos me centellean cuando la curiosidad por algo nuevo se apodera de mí. Quien sabe, quizá en los próximos meses continúe mi pequeño diario de a bordo desde una ventana desde la cual se ve alguna de las cúpulas que sobresalen por los tejados de la ciudad, o asomado a unos de los meandros del "Tevere", escuchando todas las tardes el estruendo de los pájaros que buscan su refujio nocturno en la ribera del río o, simplemente, asomado a la ventana de un "palazzo" entre miles desde el que se ven las ventanas de otros viejos edificios que albergan detrás de sus ventanas personas e ilusiones.
Este año acaba de comenzar, y con él vienen los nuevos proyectos y las nuevas propuestas. Este año ha de ser especial. No lo pienso dejar escapar, lo pienso saborear con la paciencia y el ritmo que aporta el saberse un privilegiado de la vida. Comienza a dejarte ver, amigo 2008...

domingo, 16 de septiembre de 2007

ROMA FLAMENCA

Hoy día 22 un concierto de Manolo Sanlúcar pone fin al Festival de Flamenco de Roma, uno de los mejores de la actualidad a nivel internacional, con un cartel de un nivel tan elevado que es dificil de ver incluso en los principales eventos flamencos de la mismísima España.
Por aquí han pasado, entre otros, Estrella Morente y su imagen de las flamencas de ayer. Se presentó como sacada de otra época para llegar aquí y, con una mezcla de cante puro y cantes más "acoplaos", ganarse el respeto y la admiración del público romano. Que gusto escucharla cuando se gusta, cuando se recrea en los cantes con esos giros de voz tan particulares de los Morente.
Arcángel vino, cantó y convenció. Este concierto era la piedra de toque perfecta para calibrar realmente el interés del flamenco para un público que es ajeno a esta realidad cultural. A base de soleá, alegrias, martinetes, bulerías y, como no, fandagos, con su forma tan personal de entender el cante, caló hondo en el auditorio que, durante casi diez minutos de ovación, dejópatente que el flamenco, nuestra cultura, no tiene límites ni fronteras.
Y pasó también Belén Maya, técnica, mucha técnica y mucho arte fundidos en la misma persona. De casta le viene al galgo. Curiosamente, la parte más contemporánea gustó menos en general. Estos romanos están empezando a pedir pureza, y luego vendrá el tiempo de las innovaciones.
José Menese, maestro siempre, dio un recital de flamenco grande. Tiene la voz nítida y la fuerza necesaria para llenar la sala de notas por soléa, tientos, siguiriyas o guajiras. Esa voz no tiene parangón en el flamenco, eso es de otro planeta.
Y ayer vinieron Miguel Poveda con Joaquín "El Grilo" acompañados por Luis "el zambo" y Moraíto y Chicuelo de Jerez, para reventar del todo el centro cultural más importante de Roma. Sonido de Jerez, mucho Jerez, cantado por un catalán de nacimiento, pero andaluz de adopción. La pureza no está reñida con el éxito. A base de buen cante y buen baile, las más de mil personas que abarrotaban la sala salieron hechizadas con la magia de un espectáculo sencillo cuyo único atrezzo era un reloj sin manillas, un reloj sin horas ni minutos, el reloj que mide los tiempos del Flamenco.
En Roma ya huele a flamenco...